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Ataque de pánico en el agua. Recuperar el control

 -EL MAR NO AHOGA. AHOGA LA MENTE-

Recuerdo un rescate hace ya un tiempo. Yo estaba en ese momento descansando en el puesto de socorro con un compañero. Mientras conversábamos, escuchamos por radio al compañero de torre; -Le comunico que dos socorristas están entrando a las 14:00 de mi posición por dos nadadores con problemas…Se trataba de un comunicado normal en un día normal de corrientes y oleaje, si había algún problema, quedaba fuera otra pareja de dos socorristas cubriéndoles desde tierra en comunicación con la torre central de vigilancia como apoyo. Yo seguí hablando con uno de mis compañeros pero pendiente de la emisora. No tardó en volver a darnos noticias, era la torre de nuevo y estaba dando indicaciones a los socorristas de apoyo de que entrasen en colaboración de los compañeros en el agua, que estaban teniendo más problemas de lo normal para poder remolcar a los bañistas hacia tierra. Siempre recordaré la mirada de medio segundo que mantuve con mi compañero antes de levantarnos y salir hacia allí. Algo no iba bien.

Llegamos al punto y divisamos desde tierra a los cuatro compañeros intentando remolcar a dos personas completamente zafadas a ellos y sin prestar ningún tipo de colaboración para nadar hacia tierra. -Hacia el lado! Salid hacia el lado!-gritaba otro compañero nervioso -Voy a entrar!. Entró, entramos. Mientras nadaba hacia ellos me empecé a dar cuenta de lo que pasaba. Creíamos conocer esa playa como la palma de nuestras manos, pero ese día el mar estaba dispuesto a darnos una bofetada de realidad y recordarnos quien mandaba allí. La escena era dantesca, nos encontramos con cuatro distrés acuáticos; los dos bañistas y dos compañeros que había que tratar como víctimas. El periodo del oleaje no nos daba tregua y era prácticamente imposible encontrar la salida de la corriente que nos devolviese a la orilla. A punto de hacer la señal a torre para pedir una embarcación que nos recogiese mar adentro, logramos salir todos sanos y salvos gracias a la intervención de un compañero que entró con una tabla mientras los que habíamos entrado más tarde y estábamos menos exhaustos pudimos ayudar al resto.

Ese día salimos todos con una lección de vida para siempre.

¿Que falló?

Nos habíamos acostumbrado a automatizar las situaciones de rescate que por las características de la playa, nos habían hecho confiarnos y dar todo por sentado. Esta fue la causa más grave, pues en el momento que hubo una ligera variación en el comportamiento inusual del mar, el siguiente paso desembocó en nervios por perder el control de la situación; -Otros días avanzo más rápido! Hemos vuelto al mismo punto! No avanzamos!

-RESPIRO, RESPIRO,RESPIRO,TIEMBLO,SE BLOQUEAN MIS MANOS, HIPERVENTILO-

En mi humilde opinión, creo que en la formación del socorrista se debería someter a este/a a situaciones de estrés controladas por su profesor que le acerquen al sentimiento real de lo que es ser un distrés acuático. Por otro lado, estoy convencido de que existe un antes y un después en la experiencia de un socorrista tras el momento en el que, por alguna mala circunstancia, se ve involucrado en una situación personal de peligro de ahogamiento, como les pasó a nuestros dos compañeros y me había pasado a mí justo en los meses anteriores. Cuando esto ocurre, lógicamente si se puede evitar mucho mejor, el haber estado cerca de esta situación, o al menos como digo haberlo entrenado de forma controlada en un piscina y bajo supervisión del docente, nuestro acercamiento a la víctima tiene mayor contundencia y nos dota de mayor visión de campo a la hora de afrontar el salvamento de una forma segura.Por entonces nuestra experiencia era limitada y este error podría haber provocado una tragedia.

Cuando sufrimos un ataque de pánico debido a una situación que no podemos controlar, comenzamos a respirar de forma rápida y profunda y los niveles de dióxido de carbono que tenemos en sangre se disminuyen peligrosamente dando lugar a síntomas que pueden ser muy graves en el agua:

  • Eructos
  • Distensión abdominal
  • Dolor torácico
  • Confusión
  • Vértigo
  • Mareos
  • Espasmos musculares en las manos o en los pies
  • Entumecimiento y hormigueo en los brazos o alrededor de la boca
  • Palpitaciones
  • Dificultad respiratoria
  • Debilidad

Como cita Medlineplus, esta situación se convierte en un circulo vicioso: el pánico conduce a que se presente respiración rápida y respirar rápidamente puede hacer que el pánico vuelva de nuevo.

Recuperar el control

Como socorristas, el control lo debemos construir diariamente conociendo primero nuestras limitaciones físicas y trabajando en ellas para mejorarlas o encontrar estrategias que nos permitan llevar a cabo nuestra profesión de forma segura, tanto para nosotros como para nuestros compañeros/as y personas que ayudemos. Deberemos igualmente ser responsables a la hora de hacer una correcta composición del entorno al que nos enfrentamos. Esta revisión debería ser diaria o al menos cada vez que exista un mero cambio en las condiciones de la zona que vigilamos (corrientes, alteraciones en el fondo, etc)

Cuando hemos trabajado el aspecto físico-técnico, incidiremos para poner en primer lugar después la agilidad mental y emocional, donde deberemos también localizar nuestros límites y trabajar concienciudamente en ellos. ¿Que aspectos deberíamos trabajar para mejorar en nuestra tolerancia al estrés en un rescate?

  • Desestructurar todo protocolo de intervención excesivamente automatizado trabajando el efecto sorpresa.
  • Someterse a situaciones de estrés controlado bajo supervisión del docente o formador del servicio.
  • Dominar el salvamento solo y acompañado, con o sin recursos.
  • Para y respira hondo, piensa, después nada. Solo se remolca rápido a tierra con una víctima, y es por que está se encuentra en parada cardiorespiratoria.

Quiero compartir contigo este vídeo que me ha resultado de inspiración para escribir este artículo. Es un entrenamiento de surfistas de olas gigantes hecho por el Red Bull Cape Fear de 2014 que refleja la importancia de estar siempre preparado para lo peor.

Referencias

Medlineplus

American Psychiatric Association. Diagnostic and statistical manual of mental disorders. 5th ed. Arlington, VA: American Psychiatric Publishing. 2013.

Calkins AW, Bui E, Taylor CT, Pollack MH, LeBeau RT, Simon NM. Anxiety disorders. In: Stern TA, Fava M, Wilens TE, Rosenbaum JF, eds. Massachusetts General Hospital Comprehensive Clinical Psychiatry. 2nd ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2016:chap 32.

Kang CS, Harrison BP. Anxiety and panic disorders. In: Adams JG, ed. Emergency Medicine: Clinical Essentials. 2nd ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2013:chap 197.

Autor

Javier Server. En Twitter: @javier_server

Javier Server, socorrista desde el año 2002, es Jefe del Servicio de Salvamento y Socorrismo en las Playas de Jávea (Alicante) desde el año 2008. Compagina esta actividad con tareas de docencia y divulgación del socorrismo como redactor en Yo, Socorrista. en twitter @javier_server

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Javier Server

Javier Server. Socorrista en playas desde 2002, compagino esta profesión como formador en socorrismo acuático y Técnico en Emergencias Sanitarias. Apuesto por un socorrismo en continua renovación y con la motivación, la técnica y el trabajo en equipo como armas fundamentales para que como socorristas nos sintamos siempre seguros en nuestro entorno de trabajo.

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